8 similitudes entre tu dieta y tu ex tóxico

  1. Inicia muy bien y con muchas promesas.
  • La Dieta. Haz memoria sobre tu primera dieta y lo bien que fue… “Recuerdo la primera dieta que hice, con una endocrina. Fue maravillosa. Tenía sólo 15 años, y por tanto, tenía quien la cocinase para mí. Cada semana bajaba un kilo. Me encantaba lo que veía en el espejo…Además, me prometieron que lograría bajar de peso, ¡al fin! ¡para siempre!”
  • El ex tóxico. Haz memoria… “Recuerdo la primera vez que le vi como si fuese ayer. Fue maravilloso. Me gustó físicamente, me hizo reír, y noté que yo a él también le gustaba por la atención que me ponía. Después empezaron las llamadas, los mensajes…no nos podíamos soltar. Me prometió que era el amor de su vida, y que jamás nos íbamos a separar.

2. En seguida empiezan los problemas

  • La Dieta. Después de aproximadamente un mes, empiezas a ver un lado siniestro de la dieta: te sientes demasiado restringida. Te da hambre emocional, pero no puedes comer chocolate. Ni pan dulce. Ni una copita de vino. Ni ir a la pizzería de la esquina. Aún así, lo haces, ¡eres humana! Y la báscula no te lo perdona el día después. Te sientes mal, frustrada contigo misma, comienza la culpa, te castigas. Erróneamente piensas que la culpa no es de la dieta, que es demasiado estricta, no. La culpa es tuya por querer comer. Empiezas a sentir una obsesión malsana por todo lo prohibido, deseas escapar.
  • El ex tóxico. Una vez pasada la fase de enamoramiento inicial, empieza a enviarte menos mensajes. A llamarte menos. A ser menos atento. A hacer comentarios de cómo le gustan otras mujeres. A no piropearte. Te sientes mal, y comienzas a echarte la culpa. ¿Qué estoy haciendo para que se aparte de mí? No es que el sea un patán, no. La culpa debe ser tuya, algo estás haciendo mal. ¿Será que no soy lo suficientemente guapa, divertida, inteligente…? Empiezas a sentir una obsesión malsana por la relación y tus fallos.

3. Son celosos y te vuelven antisocial.

  • La Dieta. El mundo exterior se convierte en algo peligroso, las amenazas a la continuidad de tu dieta que te prohíbe casi todo, están por todas partes. Ni se te ocurra ir al cumple de tu prima Mari, porque habrá pastel. No vayas con los compañeros al puesto de siempre, está lleno de esa comida que te encanta, pero lleva queso. Toda la familia irá a ese restaurante italiano el fin de semana…menos tu: pizza, pasta, arroz, ¡demasiada tentación! El fin de semana mejor te quedas en casa, ya habrá tiempo de salir con las amigas, ahora debes evitar el alcohol, son muchas calorías…Admítelo, la dieta te tiene prisionera en tu casa.
  • El ex tóxico. Empieza criticando tu vestuario, prohibiéndote faldas o escotes – al fin y al cabo, ya eres una novia y mujer “decente” Por supuesto que tienes prohibidísimo ir – ¿a bares? ¿Con tus amigas? «están un poco locas y son medio sueltas, no me gusta que te juntes con ellas. Mejor quédate conmigo” “En ocasiones, yo si saldré con mis amigos, como no te caen bien, mejor espérame en casa, ¡me dará tanto gusto que estés ahí para recibirme a la hora que me de la gana llegar!» admítelo…eres como una prisionera. Su prisionera.

4. Acaban muy mal.

  • La dieta: llega un día que no aguantas más la tortura. Llevas 2 meses encerrada en tu casa soportando todas las exigencias de la dieta y las que tu misma te impones para poder cumplir. Has adelgazado, pero te sientes miserable. Además, hoy te fue muy mal en el trabajo, necesitas un consuelo, y en la nevera hay pastel de chocolate. Al carajo…con ansia de la deprivación de las 8 semanas previas, no puedes comer sólo una porción, no. Te acabas el pastel entero. Tú sola. Y como sabes que ya rompiste con todo, también vas por el queso. Es oficial, no hay vuelta atrás. Tu dieta ha terminado. No hay forma de corregir esto. No quieres mirar atrás. Hasta nunca, maldita tortura. Acabaron fatal.
  • El ex tóxico. La relación se ha convertido en un tormento. No sabes bien como, todo ha terminado muy desequilibrado. Sientes que abusa de ti. Sin embargo, es como si estuvieras metida en un círculo vicioso del cual no sabes bien como salir. Le dejas al fin. La historia acabó fatal.

5. Siempre regresan.

  • La dieta. Volvamos a empezar de cero, te dices, ignoremos lo que pasó, hagamos la vista gorda respecto al rebote…la memoria es débil cuando la desesperación acecha. Quizás el rebote fue culpa tuya, podías haberlo evitado, claro que sí. No se trata de que lógicamente cuando vuelves a comer lo prohibido engordarás lo adelgazado, no: olvidémonos de la lógica. Quizás esta vez, lo harás mejor y evitarás los fallos. Así que la vuelves a hacer, pero no te da los mimos resultados. Te cuesta más adelgazar. ¿Qué falla? Ups, creo que aguantarás aún menos tiempo que antes…
  • El ex tóxico. Él quiere regresar, y te repite las mismas promesas que la primera vez. Aunque al principio sientes dudas, empiezas a creerle. Sí, se pueden componer los fallos del pasado si ambos ponen su mejor esfuerzo. Y ahí vas tú, al mismo ruedo y frente al mismo toro que te dejó tantas cornadas, tan confiada que ni el capote traes y hasta te vestiste de rojo. Pronto comenzarás a tener un extraño deja-vú: mensajes que se dejan en visto, cada vez menos y menos detalles, celos exagerados, acusaciones injustas…te cuesta reconocerlo, pero la volviste a fastidiar al intentarlo de nuevo. Cuanto antes te tragues tu orgullo y lo admitas mejor…

6. Te dejan el corazón roto por sus mentiras

  • La dieta. Te prometió que adelgazarías, pero te engañó. Y sólo te das cuenta ahora de hasta qué grado llegó su mentira. Porque desde el día que rompiste con ella, ese día que te veías estupenda y habías llegado a tu meta de peso, no has hecho más que engordar progresivamente: es el efecto rebote. Te sientes estafada. Y muy estúpida, ¿cómo no te diste cuenta antes del engaño? Obvio que si dejas de comer adelgazas, pero cuando vuelvas a comer todo lo que te prohibieron, volverás a engordar. ¡Tanto sufrimiento para nada! ¡2 meses de tu vida tirados a la basura! Tu ansiedad y sensación de fracaso de apoderan de ti, cada día estás más rellenita, y la culpa te consume.
  • El ex tóxico. Ahora que tu ex ya está en el espejo retrovisor y la venda se te cayó de los ojos, comienzas a ver, una por una, todas las mentiras que te contó. Te sientes estafada emocionalmente. ¿Cómo lo permitiste? La culpa te consume.

7. Te bajan la autoestima

  • La dieta: Después de tanto esfuerzo y autocrítica constante por anhelar la comida que te gusta, termina la dieta y comienzas a engordar…tu autocrítica empeora, te hablas feo, te dices cosas horribles cada vez que tu subes a la báscula o que te ves en el espejo, te baja la líbido, te sientes horrible, y gorda por el efecto rebote. Tu autoestima está herida.
  • El ex tóxico: se encargó de ir minando tu autoestima día con día con sus comentarios hirientes, al final ya ni siquiera querías sexo de lo bajoneada que te sentías, te dijo que no servías para nada y te lo creíste…Tu autoestima se ha quedado mermada.

8. El problema siempre fue interno

  • La dieta: el problema de las dietas es que son una solución externa para un problema interno. ¿a qué me refiero con esto? Si fuese tan sencillo como que con saber que la comida con muchas calorías engorda y no debo comerla si quiero adelgazar, todos estaríamos delgados. La realidad es que, para bajar de peso, lo que comes no es tan importante, es más bien cómo, y porqué comes. Las dietas no te enseñan hábitos clave para comer lo que quieras sin engordar, sólo se enfocan en contar calorías. Tampoco trabajan tu motivación ni la refuerzan cuando baja, ni te ayudan a entender por qué te autosaboteas, ni te enseñan a lidiar con el hambre emocional. Y son estos factores los que, una vez dominas, lograrán que siempre estés en tu silueta deseada. Estos factores, e incluso otros, son los que a bordo de frente en mis programas de Health Coaching, para ayudarte a adelgazar sin dietas y sin rebotes (cuando no hay dieta no hay rebote, porque nunca hubo prohibiciones). Medítalo. Si te da curiosidad, visita mi web Adelgazaresfacil.com.
  • El ex tóxico: cuando permites que un hombre tóxico sea tu pareja, el problema no es tanto él, si no tú. De nuevo, nos encontramos ante un problema interno. Si tu tuvieses más amor propio, no permitirías que alguien que te maltrata permaneciese en tu vida. Si tu supieses poner limites y fueses asertiva, nadie podría faltarte al respeto. La realidad es que tu falta de inteligencia emocional y autoestima, enraizadas en algún punto de tu infancia, son las que hoy posibilitan que haya gente que abuse de ti una y otra vez. Tu lo toleras porque internamente no estás bien. La buena noticia es que, mediante psicoterapia, resolviendo tu codependencia, y aprendiendo inteligencia emocional, puedes resolver todos estos problemas y aspirar a una vida mucho más feliz.

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