Cómo (SI) tomar estas fiestas (y después)

¿Puedo beber alcohol si quiero adelgazar?

¿Tomar o no tomar? Esa es la cuestión, cuando estamos adelgazando. O, como diría nuestro amigo Shakespeare, “To beer or not to beer? THAT is the question”. Hay miles razones para NO beber alcohol cuando queremos rebajar: bloquea la bajada, la resaca da hambre de grasas, nos hace perder el hilo de la comida sana…Y, si has leído mi libro “Adelgazar es Fácil (Si Sabes Cómo)” sabrás también que he llegado a abusar del alcohol ante dificultades emocionales que no sabía – en ese momento, antes de aprender las herramientas de inteligencia emocional que comparto en mis programas – resolver de otra manera. Entonces, si te estás preguntando cómo ante estos datos, soy partícipe de no renunciar al alcohol a pesar de querer adelgazar…sigue leyendo.

Porque, a pesar de todo lo citado, mi filosofía para adelgazar, quizás ya lo sepas, es no prohibir absolutamente nada, y no hacer una “dieta”. Siempre presumo que como y bebo lo que quiero, y tengo mi silueta deseada, ni más ni menos. Bien, hoy vamos a enfocarnos en la parte de la bebida (al final del artículo, links para la parte de la comida), el chupe, el trago, la copita, el drinky, el chupirul, …espero haya quedado claro.

He aquí una pequeña guía para beber sin que haya consecuencias ni de resacas, ni en la báscula…

Paso 1. ¿Qué comer?

Normalmente, cuando convivimos y conbebemos, la copa va acompañada de algo de comer, y así debe de ser para que no se te suba rápido. Pero, a la hora de elegir lo que vas a comer, es donde debes ser quirúrgicamente precisa. El alcohol es carbohidrato. Es decir que debes excluir el carbohidrato de tu alimento sólido porque como dice mi regla n. 5 “Puedes tenerlo todo, sólo no todo a la vez”, así que, si le vas a entrar por un lado, recórtale por otro. Es decir, ante LAS copitas (en plural, si es una copa, no tienes que cuidar nada), prohibido el pan, la pasta, el arroz, las harinas, y el postre.

Entonces, ¿qué si puedes comer? Proteína animal, verduras, grasas buenas (mientras no las mezcles con carbohidrato no son peligrosas, y además absorben alcohol, te ayudarán a que no se te suba mucho) y ensalada. Por ejemplo, cuando yo voy a un restaurante y voy a beber, opto por una ensalada (con mucho verde, algo de queso, deliciosa y aderezada con vinagreta y con generoso aceite de oliva), y de segundo pido algún sashimi o carpaccio de atún o carne para mí enterito– no para el centro. Otra opción de segundo podría ser una pieza de pescado o de carne. Pero como cuando salgo, suelo ponerme algún vestido entallado, trato de comer algo más ligero que no me genere mucho volumen del estómago y me arruine el glamour. Si no es tu caso, adelante con el salmón o el rib eye.

Tip: si quieres pasarte de buena, y sabes que vas a beber, trata de evitar el carbohidrato todo el día: que el único sea el alcohol que consumas.

Paso 2. ¿Qué beber?

Seamos sinceras: el objetivo es desconectar de todo, relajarte un poco, pasar un rato distendida…y cualquier bebida es buena para eso. Pero si nuestra meta es adelgazar, entonces deberemos elegir con inteligencia: si, vamos a beber, pero no cualquier cosa.

Lo menos recomendable:

  • la cerveza por su alto contenido en carbohidratos (si no puedes dejarla, al menos trata de que sea light)
  • las bebidas oscuras o dulces (whiskey, ron, amaretto, etc.) por su elevado contenido en azúcar
  • cocktails, porque son mezclas con mucho azúcar y mucho alcohol que tendrán consecuencias en la báscula, en tu resaca, y en tu cuenta corriente (los cobran carísimos)
  • cualquier refresco que no sea light, para las mezclas
  • jugos de frutas para las mezclas
  • shots (chupitos en España), porque son la puerta a perder el control, y, una vez la cruzas, olvídate de tus buenas intenciones…

Lo más recomendable:

  • vino: el vino es el rey de las opciones, y mi elección segura. Su gradación en alcohol es consistente pero NO peligrosamente alta, así que puedes tomarlo toda la noche y estar “happy” sin perder el control. Además, tiene muy pocas calorías (unas 100) por copa, y deja beneficios para tu salud (especialmente el tinto). Incluso, tomarse UNA copa de vino tinto al día se considera saludable (ni entraría en el 20% de mi regla “80-20”).

La zona gris (no más de 2 si queremos lograr nuestro objetivo)

  • bebidas blancas: ginebra, tequila, vodka, etc. No contienen azúcar, aquí el peligro es con qué las mezclas…te recomiendo agua tónica con un squeeze o chorrito de limón natural, bebidas light, y, si quieres un toque dulce, Stevia antes que azúcar (puedes cargar tus sobrecitos por si acaso).
  • NO te recomiendo estas bebidas toda la noche por su alta gradación, que puede llevarte a excesos y a que pierdas el control. Mi consejo sería de una o dos nada más. Si quieres apostar por lo seguro, y pasar una noche sin salir de la zona “happy”, me remito al vinito… (ya hasta en las discotecas puedes pedir una copa de vino)
  • Bloody mary: los cocktails son peligrosísimos, por sus mezclas suelen llevar muchísimo azúcar, y son tan fuertes, que se te subirán rápido. Salvo el Bloody Mary. Suele llevar tan solo ginebra, jugo de tomate, salsa de carne, y tabasco (¡picosito!). Asegúrate que sean sólo esos ingredientes para que no te perjudique.

Paso 3. Sin agua no funcionará…

Aunque elijas bien tu bebida y tu comida, si no aplicas el truco del agua, puedes darte por perdida. Es un truco sencillo, pero algo retador hasta que te acostumbras. Este paso es imprescindible, absolutamente crucial: sin él, no habrá éxito. Y funciona así: con cada copa que te pidas, pide también un vaso de agua. Y los vas tomando juntos: primero te acabas la copa, y después el vaso de agua. Una vez terminas el agua, puedes pedir la siguiente ronda de copa y agua.

Esto funciona porque:

  • El alcohol te deshidrata, y el agua te hidrata: estás tomando el veneno de la mano del antídoto, amortizando sus efectos negativos AL INSTANTE (no te preocupes, se te subirá igual).
  • Bebes más despacio: la cantidad de alcohol que debemos tomar para mantenernos en esa zona “happy” y además dentro de los parámetros legales (¡hello, alcoholímetro!) es una copa por hora. Esa es la receta para evitar caer en la borrachera y el descontrol, el ridículo, y demás. Lo que tardas en tomar la copa y el vaso de agua, es aproximadamente una hora, a un ritmo NORMAL (prohibido correr).
  • Al hidratarte, evitas la resaca el día después
  • Al beber más lento, ingieres menos calorías y no bebes de más

OPCIONAL: Si estás de rumba, ¡baila! Con el sudor vas eliminando toxinas del alcohol, a la vez que quemas calorías…por no hablar de que lo pasas genial, y seguro que hasta ligas. Conviértete en la más bailona.

Y con estos 3 pasos, te firmo lo que quieras a que no habrá consecuencias negativas ni en la báscula ni en tu resaca el día después. Yo lo aplico tanto un día donde sólo tomo 1 o 2 copas de vino, como un día de esos que te dan las 4 a.m. Mi rutina es siempre la misma: sólo vino, vaso de agua después de cada copa, evitar comer carbohidratos, evitar shots, y bailar cuando se puede. Cuando me salgo de esta sencilla rutina, las cosas se tuercen; cuando la mantengo, nunca me falla.

Ponlo a prueba y después me cuentas.

Epílogo: no todos los Health Coaches somos iguales, mi filosofía tanto como para adelgazar, como de vida, es no caer en ningún extremo. Creo en ser sana el 80% del tiempo, a veces menos – en viajes, en celebraciones, etc. – y el 20% restante, en hacer un poco lo que te de la gana. Esto es por 3 motivos: 1. La perfección no es sustentable a largo plazo, 2. El cuerpo es increíblemente fuerte y resistente, y pude con un 20% y más, de travesuras; y 3. Creo que la perfección a la larga lleva a la debilidad: al privar al cuerpo de retos contra los que se tenga que defender, lo haces demasiado aséptico. Si buscas opciones más estrictas quizás mi coaching no sea la mejor opción.

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